17 MAY 2008

Abraham Lincoln High School Auditorium
3501 North Broadway
Los Angeles, CA 90031
11:00 AM – 2:00 PM
FESTIVAL PARTICIPANTS
Abraham Lincoln High School
Bell High School
Cleveland High School
Roosevelt High School
Self-Help Graphics
Washington Prep High School
FESTIVAL PARTNER

SPONSORS

Councilmember ED REYES, CD 1
Lincoln Heights Neighborhood Council
25 JUNE 2008

Million Dollar Theater
307 South Broadway
Los Angeles, CA 90013
8:00 PM
A Collaboration with the Los Angles Conservancy's "Last Remaining Seats" Series
For more information log on to www.laconservancy.org or call 213.430.4219
LIVE MUSICAL PERFORMANCE BY
JOHN VILLALOBOS QUARTET
EVENT CO-SPONSORS
ADDITIONAL SUPPORT
Councilmember José Huisar
Consulado General de México, Los Angeles
El rey del barrio, one of the most successful comedies of Mexico's
Golden Age, stars Germán Valdés, or rather "Tin Tan", the name of his famous and still very modern screen character.
Like Mario Moreno, "Cantinflas", or Niní Marshall, "Catita", in Argentina, Germán Valdés belongs to the pantheon of great Latin American comedians of the forties and fifties who brought to the screen a unique comic persona, based on a type of humor that was primarily oral, relied on parody and the portrayal of popular characters, used as a vehicle for amiable social satire.
Mining his experiences as a radio announcer, impersonator and comic actor in touring tent shows, or "carpas", the character of Tin Tan initially embodied the attributes of the pachuco, the Americanized Mexican whose flamboyant fashion statements (baggy pants and long jackets) and use of Spanish and English slang turned him into an object of derision south of the border. Valdés made his film debut in the mid-forties, hitting his stride in Calabacitas tiernas, which marked the beginning of a fruitful collaboration with director Gilberto Martínez Solares and screenwriter Juan García. Calabacitas tiernas (1948) and El rey del barrio are considered Tin Tan's best films.
In El rey del barrio, Tin Tan’s pachuco characteristics and comic routine, rooted in the clash of cultures of the Mexican-U.S. border – much like the music of Lalo Guerrero and Los Lobos – morphed into that of the street-wise pícaro of Mexico City. In this comedy, Tin Tan plays a good and bad variation of the same character: during the day, he pretends to be an honest railway worker and a good father to his small child, beloved by his neighbors. At night, he shows his true colors: the head of a band of petty thieves, who would like to function with American efficiency but end up botching every robbery they attempt. Those failures allow for the great comic scenes of the film, with Tin Tan impersonating an Andalusian singer, a French painter and an Italian singing teacher, with his trademark breakneck speed delivery of Spanish, French and Italian.
Like the endearing and flirtatious con man of Calabacitas tiernas, this Tin Tan is remarkably incompetent at making an honest (and dishonest) living. His verbal skills – sprinkled with English phrases and allusions to American popular culture –
and slapstick routines finally succeed in winning the heart of Carmelita (Silvia Pinal), a young neighbor whose family has fallen on hard times. Like the ending of Calabacitas tiernas, the world of this pícaro will return to its hinges only after a loving wife has roped him into the corral of domesticity. The only train he'll ever drive will be the one for children at Chapultepec Park.
In his observations on the style and meaning of Mexico's two greatest comic actors, the famed cultural critic Carlos Monsiváis notes that the source of Tin Tan and Cantinflas' art is based on the contrasting social worlds projected by these comedians – who, one might add, like Chaplin's Tramp, became their characters: Tin Tan, a carefree soul, is forever aspiring to be modern and 'hip'; while Cantinflas, an urban proletarian of natural wit, becomes the symbol of those forever marginalized. Monsiváis concludes his essay, however, by stressing their similarities: "Their social satire was launched with incredible accuracy and great insight into the sentimentalism of their audiences. Celebrated actors seemingly without anything in common, and legendary icons in different ways, Tin Tan and Cantinflas are still today the greatest reference points for a multigenerational audience who learned to laugh while watching them and who, in revering them, smile triumphantly as if they just saw them at yesterday’s fiesta".
María Elena de las Carreras, Ph.D.
The author is a Fulbright scholar from Argentina who teaches film in Los Angeles. She has a Ph.D. in Film Studies from UCLA.
El rey del barrio, una de las comedias más exitosas del cine mexicano durante su época de oro, es el vehículo ideal para que Germán Valdés se transforme en Tin Tan, el personaje pícaro y querible que inmortalizó en la pantalla en
los años cuarenta. Su verborragia y payasadas hacen reír a quienes recién lo conocen, gracias a la televisión, el video o DVD. Los nuevos espectadores quedan prendados de su estilo desfachatado y divertida manera de hablar.
Como Mario Moreno, "Cantinflas", o Niní Marshall, "Catita", en la Argentina, Germán Valdés (1915-1973) pertenece al panteón de los grandes cómicos latinoamericanos de los años cuarenta y cincuenta que plasmaron en el cine personajes irrepetibles, basándose en tipos populares, y combinando un sentido del humor esencialmente verbal con fuertes elementos de parodia y amable crítica social.
Inspirándose en sus experiencias como locutor de radio y cómico de carpas, Valdés creó inicialmente un personaje teatral que reflejaba de manera burlona y exagerada no sólo el atuendo del pachuco, el mexicano norteamericanizado que se vestía con pantalones amplios y chaquetas largas, sino también su manera pintoresca de hablar español, salpicada de modismos ingleses. Tin Tan llegó a la pantalla cinematográfica a mediados de los años cuarenta, aunque el personaje quedó perfilado recién en 1948 con el estreno de Calabacitas tiernas. Esta comedia inició la fructífera colaboración del actor con el director Gilberto Martínez Solares y el guionista Juan García. Calabacitas tiernas y El rey del barrio se consideran los mejores filmes de Tin Tan.
En El Rey del barrio, las características y exageraciones del pachuco – que reflejan el choque de culturas de la frontera mexico-americana, al igual que la música de Lalo Guerrero y Los Lobos – se transforman drásticamente. El personaje encarna ahora un pícaro urbano y marginal en Ciudad de México. En esta comedia Tin Tan representa dos caras de un mismo personaje: por un lado, finge ser un trabajador del ferrocarril, honesto y buen padre de un hijo pequeño, querido por sus vecinos. De noche, muestra su verdadera cara: jefe de una pandilla de rateros, que quieren funcionar con el estilo eficiente norteamericano y que sin embargo no logran robar nada. Se desarrollan divertidas secuencias de robos frustrados, donde Tin Tan se disfraza de cantor andaluz,
pintor francés y maestro de canto italiano. Estos personajes le permiten encandilarnos con su graciosa labia fonética.
Como el estafador simpático y flirteador de Calabacitas tiernas, este Tin Tan es incapaz de ganarse la vida, honesta… o deshonestamente. Su verborragia lingüística – mechada de anglicismos y alusiones graciosas a la cultura popular norteamericana – y sus monigotadas finalmente logran que Carmelita (Silvia Pinal), una vecina del barrio, joven pudorosa venida a menos, se enamore de él. Al final, como también ocurre en Calabacitas tiernas, el mundo desbordado de este pícaro vuelve a sus carriles, una vez que sucumbe a la atracción de la mujer hogareña. El único tren que conducirá será uno para niños en el Parque de Chapultepec.
En sus observaciones sobre el estilo y significado de Tin Tan y Cantinflas, considerados los cómicos más grandes del cine mexicano, el afamado crítico Carlos Monsiváis señala que gran parte de su encanto reside en utilizar de manera fresca e inimitable el habla popular. La de Tin Tan encuentra resonancia todavía hoy, en Los Angeles, según descubrirá el público del Million Dollar Theatre, porque quienes hablamos español sumergidos en un mar lingüístico y cultural anglo no podemos olvidar de dónde venimos. Tampoco logramos evitar el desfazaje que ocurre cuando lo que somos no cuadra totalmente con el ambiente al que aspiramos acceder. Nuestra adaptación al mundo norteamericano desde una base hispánica nos convierte, de alguna manera, en versions moderadas del pachuco alborotado que es Tin Tan.
María Elena de las Carreras, Ph.D.
La autora, nacida en la Argentina, se dedica a la crítica cinematográfica y la enseñanza de cine en Los Angeles. Obtuvo su doctorado en cine en U.C.L.A.